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El nuevo equipo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha puesto a trabajar y en las últimas semanas no paran de publicar diferentes informes que establecen las líneas futuras de la Unión Europea, en un contexto geopolítico cambiante desde que Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos.
Uno de esos informes es la “Visión sobre la agricultura y la alimentación” del comisario del ramo, Christophe Hansen, con el que pretende establecer los principales puntos centrales de su mandato. Sin embargo, este documento no será el único que marcará el futuro de la Política Agraria Común , PAC, ya que se verá condicionada por otros factores más importantes como el Marco Financiero Plurianual Financiero, (MFP) la situación geopolítica de la Unión Europea y cómo no, la PAC anterior, (ya que, históricamente, un comisario se atiene a la senda marcada por el anterior).
La agricultura vuelve a ser estratégica
La pandemia del COVID en 2020 junto al inicio de la guerra en Ucrania en 2022 llevó a que tanto ciudadanos como dirigentes políticos se dieran cuenta de que la globalización ha generado una dependencia exterior en los mercados y es preciso establecer una autonomía estratégica abierta en productos imprescindibles como la alimentación y la energía (lo que se traduce en cómo garantizar los suministros dependiendo lo mínimo posible de terceros países pero favoreciendo las exportaciones que también necesita Europa).
Posteriormente, a principios de 2024 los agricultores de muchos estados miembros salieron a las calles para mostrar su descontento con la burocracia y las políticas europeas, lo que, sumado a lo anterior, ha conseguido que la agricultura y la ganadería se coloque, de nuevo, en el foco de las políticas comunitarias.
De hecho, antes de terminar su primer mandato , la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen creó un grupo de expertos denominado “Diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura de la Unión Europea” que en septiembre de 2024 publicó un informe sobre cuál debería ser el futuro del sector agrario europeo.
Las recomendaciones detalladas en dicho informe se estructuran en cinco pilares:
- Adaptar la PAC hacia sistemas alimentarios más sostenibles y competitivos, y fortalecer la posición de los agricultores en la cadena de valor de los alimentos.
- Promocionar prácticas agrícolas sostenibles, (incluida la ganadería) y abogar por una mayor conciencia sobre el bienestar animal y el empoderamiento de los consumidores para elegir dietas sostenibles y equilibradas.
- Fortalecer los seguros agrarios y las contingencias ante las crisis, promover una agricultura resiliente al agua y desarrollar enfoques innovadores de fitomejoramiento.
- Fomentar el relevo generacional y la igualdad de género, así como impulsar la economía y el empleo de zonas rurales.
- Facilitar el acceso a la innovación y a la digitalización.
A raíz de dicho Diálogo la Comisión Europea creó a finales de 2024 el Consejo Europeo de Agricultura y Alimentación, (conocido como EBAF) conformado por 30 organizaciones que representan desde el sector agrario, a la industria y la distribución agroalimentaria, así como a las organizaciones ambientales, de bienestar animal y a los consumidores. Su objetivo es “mantener una nueva cultura de diálogo, confianza y participación de las múltiples partes interesadas, entre los agentes de la cadena alimentaria y la sociedad civil”. El comisario de Agricultura y Alimentación es quien preside este consejo, que podrá convocar, cuando necesite de su urgente asesoramiento.
La visión de Hansen
Precisamente el comisario Christophe Hansen publicó el pasado 19 de febrero su “Visión sobre la agricultura y la alimentación” basándose, en parte, en las conclusiones del Diálogo Estratégico.
Esta visión se basa en varios puntos esenciales:
- Hacer atractivo un sector que garantice un nivel de vida justo y aproveche nuevas oportunidades de ingresos propiciando el relevo generacional.
- Apostar por un sector competitivo y resiliente frente a los desafíos globales, destacando la reciprocidad de los productos procedentes de terceros países, las medidas de simplificación burocrática, una visión a largo plazo para el sector ganadero y un plan específico para la producción de proteínas vegetales.
- Preparar para el futuro el sector agroalimentario que trabaja, mano a mano, con la naturaleza.
- Valorar los alimentos y promover condiciones de vida y de trabajo justas en zonas rurales vibrantes.
- Apostar por la investigación, la innovación y la digitalización para hacer que el sector sea aún más competitivo.
“En esta visión hemos presentado muchas iniciativas para hacer la vida de los agricultores más fácil y para que sean más productivos de nuevo”, apuntó Hansen haciendo alusión a la anterior legislatura marcada por el Pacto Verde Europeo. “Queremos que el sector agrícola de la Unión sea atractivo, competitivo, que trabaje de la mano con la naturaleza y sea justo. El objetivo general es que sea más sostenible desde el punto de vista ambiental y también económico y social, de manera que los agricultores puedan prosperar e innovar”, explicó el comisario luxemburgués en su primera visita oficial a España el pasado 20 de febrero.
El informe de Hansen parece dar prioridad a recuperar la competitividad del sector primario y cuando trata sobre sus aspectos medioambientales dice trabajar “mano a mano con la Naturaleza”, la salud de los suelos y la Biodiversidad, así como de medidas de bioeconomía que sirvan para aportar más ingresos a agricultores y ganaderos.
Aunque el Pacto Verde que marcó las políticas de la anterior legislatura de Von der Leyen no se nombra, fuentes europeas aseguran que sigue estando ahí y que se mantiene. No obstante, la condicionalidad se va a relajar, no se habla de prohibir prácticas sino de incentivar y no se marcan objetivo y fechas concretas como sí ocurrió en el Farm to Fork.
La medida que más ha llamado la atención de la Visión de Hansen ha sido la decisión de aplicar la reciprocidad, también conocida como cláusulas espejo, a aquellos productos que no cumplan los requisitos establecidos en la Unión Europea, como por ejemplo, el uso de fitosanitarios prohibidos en los 27 (actualmente, la Unión Europea no admite productos tratados con materias activas que, según la EFSA, pueden dañar la salud de las personas; sin embargo este condicionante es más complicado imponerlo a terceros países cuando lo que se perjudica es el el medio natural).
El MFP, la clave
Uno de los informes que parece que más está dirigiendo el devenir de la Unión Europea es el que elaboró el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, llamado Informe Draghi, en el que analizó los desafíos de la industria y las empresas comunitarias para ser más competitivas el en contexto internacional. Draghi señaló que la Unión Europea:
- Tiene que cerrar la brecha de la innovación que le separa de China y Estados Unidos.
- Debe establecer un plan de descarbonización y competitividad coherente con los ambiciosos objetivos climáticos de la propia UE.
- Ha de incrementar la seguridad y reducir la dependencia con respecto a terceros países.
Estos tres puntos establecidos por Draghi, son los que precisamente se han plasmado en "la Brújula para la Competitividad", una de las primeras grandes iniciativas que la Comisión Europea presentó el pasado 29 de enero. El objetivo es disminuir la diferencia de Europa con otras grandes economías en cuanto al aumento de la productividad para convertirla en un lugar en el que se inventen, fabriquen y comercialicen productos limpios, tecnologías de futuro y servicios que ayuden a lograr la neutralidad climática.
También hay que tener en cuenta el informe que elaboró el expresidente de Finlandia. Sauli Niinistö, titulado “Juntos más seguros: reforzar la preparación civil y militar de Europa”, dado que el panorama geopolítico y de seguridad está cambiando de forma considerable.
Y otro documento que también pesa sobre la mesa es el Informe Letta, elaborado por el ex primer ministro de la República de Italia, Enrico Letta, que establece que el mercado único de los 27 debe avanzar en su configuración y adaptarse a los nuevos tiempos y al contexto económico, político y social del siglo XXI.
Aunque posiblemente, el documento que más condicionará el futuro de la PAC será el Marco Financiero Plurianual o presupuesto europeo a partir de 2028 (la Unión Europea cuenta con dos presupuestos: el que elabora cada siete años y el anual). Sobre él también se anuncian importantes cambios ya que la Comisión Europea pretende que “el nuevo enfoque para un presupuesto moderno de la UE debe incluir un plan para cada país con reformas e inversiones clave diseñadas y aplicadas en asociación con las autoridades nacionales, regionales y locales”. Esto, en la práctica, supondría refundir los 50 programas actuales, entre ellos la PAC, por cada estado miembro, un debate que está ahora vigente y sobre el que también se ha abierto una consulta pública.
Todo esto hace prever que el camino de la futura Política Agraria Común es más incierto ahora que en etapas anteriores. Si bien está claro que habrá PAC y que el sector agrario ha vuelto a ser prioritario, sin duda hay que tener en cuenta que la situación mundial ha cambiado de forma considerable y que la defensa de Europa está en el pensamiento de muchos.
Por otra parte, 2025 también será el año en el que la Comisión de Agricultura se comprometió a presentar un informe sobre la aplicación de la actual PAC, informe que se prevé bastante complicado ya que la Política Agraria Común es desde 2023 menos común que antes: cada estado miembro ha hecho su propio Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) y son poco homologables (por ejemplo, España cuenta con nueve eco-regímenes, pero otros estados miembros tienen menos y otros bastante más).
Y, aunque como ya se ha apuntado, en el segundo mandato de Ursula von der Leyen apenas se escucha hablar sobre el Pacto Verde, la experiencia dice que la Unión Europea no cambia su senda ni rápida ni radicalmente, por lo que se puede esperar que la ansiada competitividad planteada actualmente se tiña del tradicional verde europeo.
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Actualidad
Los condicionantes externos de la futura PAC
El principal cambio lo puede protagonizar el presupuesto de los 27, no sólo por su cantidad, sino también por su forma.
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A paragraph is a self-contained unit of a discourse in writing dealing with a particular point or idea. Paragraphs are usually an expected part of formal writing, used to organize longer prose.
Plumed Lucas
13/03/2025
El nuevo equipo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha puesto a trabajar y en las últimas semanas no paran de publicar diferentes informes que establecen las líneas futuras de la Unión Europea, en un contexto geopolítico cambiante desde que Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos.
Uno de esos informes es la “Visión sobre la agricultura y la alimentación” del comisario del ramo, Christophe Hansen, con el que pretende establecer los principales puntos centrales de su mandato. Sin embargo, este documento no será el único que marcará el futuro de la Política Agraria Común , PAC, ya que se verá condicionada por otros factores más importantes como el Marco Financiero Plurianual Financiero, (MFP) la situación geopolítica de la Unión Europea y cómo no, la PAC anterior, (ya que, históricamente, un comisario se atiene a la senda marcada por el anterior).
La agricultura vuelve a ser estratégica
La pandemia del COVID en 2020 junto al inicio de la guerra en Ucrania en 2022 llevó a que tanto ciudadanos como dirigentes políticos se dieran cuenta de que la globalización ha generado una dependencia exterior en los mercados y es preciso establecer una autonomía estratégica abierta en productos imprescindibles como la alimentación y la energía (lo que se traduce en cómo garantizar los suministros dependiendo lo mínimo posible de terceros países pero favoreciendo las exportaciones que también necesita Europa).
Posteriormente, a principios de 2024 los agricultores de muchos estados miembros salieron a las calles para mostrar su descontento con la burocracia y las políticas europeas, lo que, sumado a lo anterior, ha conseguido que la agricultura y la ganadería se coloque, de nuevo, en el foco de las políticas comunitarias.
De hecho, antes de terminar su primer mandato , la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen creó un grupo de expertos denominado “Diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura de la Unión Europea” que en septiembre de 2024 publicó un informe sobre cuál debería ser el futuro del sector agrario europeo.
Las recomendaciones detalladas en dicho informe se estructuran en cinco pilares:
- Adaptar la PAC hacia sistemas alimentarios más sostenibles y competitivos, y fortalecer la posición de los agricultores en la cadena de valor de los alimentos.
- Promocionar prácticas agrícolas sostenibles, (incluida la ganadería) y abogar por una mayor conciencia sobre el bienestar animal y el empoderamiento de los consumidores para elegir dietas sostenibles y equilibradas.
- Fortalecer los seguros agrarios y las contingencias ante las crisis, promover una agricultura resiliente al agua y desarrollar enfoques innovadores de fitomejoramiento.
- Fomentar el relevo generacional y la igualdad de género, así como impulsar la economía y el empleo de zonas rurales.
- Facilitar el acceso a la innovación y a la digitalización.
A raíz de dicho Diálogo la Comisión Europea creó a finales de 2024 el Consejo Europeo de Agricultura y Alimentación, (conocido como EBAF) conformado por 30 organizaciones que representan desde el sector agrario, a la industria y la distribución agroalimentaria, así como a las organizaciones ambientales, de bienestar animal y a los consumidores. Su objetivo es “mantener una nueva cultura de diálogo, confianza y participación de las múltiples partes interesadas, entre los agentes de la cadena alimentaria y la sociedad civil”. El comisario de Agricultura y Alimentación es quien preside este consejo, que podrá convocar, cuando necesite de su urgente asesoramiento.
La visión de Hansen
Precisamente el comisario Christophe Hansen publicó el pasado 19 de febrero su “Visión sobre la agricultura y la alimentación” basándose, en parte, en las conclusiones del Diálogo Estratégico.
Esta visión se basa en varios puntos esenciales:
- Hacer atractivo un sector que garantice un nivel de vida justo y aproveche nuevas oportunidades de ingresos propiciando el relevo generacional.
- Apostar por un sector competitivo y resiliente frente a los desafíos globales, destacando la reciprocidad de los productos procedentes de terceros países, las medidas de simplificación burocrática, una visión a largo plazo para el sector ganadero y un plan específico para la producción de proteínas vegetales.
- Preparar para el futuro el sector agroalimentario que trabaja, mano a mano, con la naturaleza.
- Valorar los alimentos y promover condiciones de vida y de trabajo justas en zonas rurales vibrantes.
- Apostar por la investigación, la innovación y la digitalización para hacer que el sector sea aún más competitivo.
“En esta visión hemos presentado muchas iniciativas para hacer la vida de los agricultores más fácil y para que sean más productivos de nuevo”, apuntó Hansen haciendo alusión a la anterior legislatura marcada por el Pacto Verde Europeo. “Queremos que el sector agrícola de la Unión sea atractivo, competitivo, que trabaje de la mano con la naturaleza y sea justo. El objetivo general es que sea más sostenible desde el punto de vista ambiental y también económico y social, de manera que los agricultores puedan prosperar e innovar”, explicó el comisario luxemburgués en su primera visita oficial a España el pasado 20 de febrero.
El informe de Hansen parece dar prioridad a recuperar la competitividad del sector primario y cuando trata sobre sus aspectos medioambientales dice trabajar “mano a mano con la Naturaleza”, la salud de los suelos y la Biodiversidad, así como de medidas de bioeconomía que sirvan para aportar más ingresos a agricultores y ganaderos.
Aunque el Pacto Verde que marcó las políticas de la anterior legislatura de Von der Leyen no se nombra, fuentes europeas aseguran que sigue estando ahí y que se mantiene. No obstante, la condicionalidad se va a relajar, no se habla de prohibir prácticas sino de incentivar y no se marcan objetivo y fechas concretas como sí ocurrió en el Farm to Fork.
La medida que más ha llamado la atención de la Visión de Hansen ha sido la decisión de aplicar la reciprocidad, también conocida como cláusulas espejo, a aquellos productos que no cumplan los requisitos establecidos en la Unión Europea, como por ejemplo, el uso de fitosanitarios prohibidos en los 27 (actualmente, la Unión Europea no admite productos tratados con materias activas que, según la EFSA, pueden dañar la salud de las personas; sin embargo este condicionante es más complicado imponerlo a terceros países cuando lo que se perjudica es el el medio natural).
El MFP, la clave
Uno de los informes que parece que más está dirigiendo el devenir de la Unión Europea es el que elaboró el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, llamado Informe Draghi, en el que analizó los desafíos de la industria y las empresas comunitarias para ser más competitivas el en contexto internacional. Draghi señaló que la Unión Europea:
- Tiene que cerrar la brecha de la innovación que le separa de China y Estados Unidos.
- Debe establecer un plan de descarbonización y competitividad coherente con los ambiciosos objetivos climáticos de la propia UE.
- Ha de incrementar la seguridad y reducir la dependencia con respecto a terceros países.
Estos tres puntos establecidos por Draghi, son los que precisamente se han plasmado en "la Brújula para la Competitividad", una de las primeras grandes iniciativas que la Comisión Europea presentó el pasado 29 de enero. El objetivo es disminuir la diferencia de Europa con otras grandes economías en cuanto al aumento de la productividad para convertirla en un lugar en el que se inventen, fabriquen y comercialicen productos limpios, tecnologías de futuro y servicios que ayuden a lograr la neutralidad climática.
También hay que tener en cuenta el informe que elaboró el expresidente de Finlandia. Sauli Niinistö, titulado “Juntos más seguros: reforzar la preparación civil y militar de Europa”, dado que el panorama geopolítico y de seguridad está cambiando de forma considerable.
Y otro documento que también pesa sobre la mesa es el Informe Letta, elaborado por el ex primer ministro de la República de Italia, Enrico Letta, que establece que el mercado único de los 27 debe avanzar en su configuración y adaptarse a los nuevos tiempos y al contexto económico, político y social del siglo XXI.
Aunque posiblemente, el documento que más condicionará el futuro de la PAC será el Marco Financiero Plurianual o presupuesto europeo a partir de 2028 (la Unión Europea cuenta con dos presupuestos: el que elabora cada siete años y el anual). Sobre él también se anuncian importantes cambios ya que la Comisión Europea pretende que “el nuevo enfoque para un presupuesto moderno de la UE debe incluir un plan para cada país con reformas e inversiones clave diseñadas y aplicadas en asociación con las autoridades nacionales, regionales y locales”. Esto, en la práctica, supondría refundir los 50 programas actuales, entre ellos la PAC, por cada estado miembro, un debate que está ahora vigente y sobre el que también se ha abierto una consulta pública.
Todo esto hace prever que el camino de la futura Política Agraria Común es más incierto ahora que en etapas anteriores. Si bien está claro que habrá PAC y que el sector agrario ha vuelto a ser prioritario, sin duda hay que tener en cuenta que la situación mundial ha cambiado de forma considerable y que la defensa de Europa está en el pensamiento de muchos.
Por otra parte, 2025 también será el año en el que la Comisión de Agricultura se comprometió a presentar un informe sobre la aplicación de la actual PAC, informe que se prevé bastante complicado ya que la Política Agraria Común es desde 2023 menos común que antes: cada estado miembro ha hecho su propio Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) y son poco homologables (por ejemplo, España cuenta con nueve eco-regímenes, pero otros estados miembros tienen menos y otros bastante más).
Y, aunque como ya se ha apuntado, en el segundo mandato de Ursula von der Leyen apenas se escucha hablar sobre el Pacto Verde, la experiencia dice que la Unión Europea no cambia su senda ni rápida ni radicalmente, por lo que se puede esperar que la ansiada competitividad planteada actualmente se tiña del tradicional verde europeo.