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Desde los inicios de la agricultura en el Neolítico, el hombre siempre ha mirado al cielo para tratar de anticiparse a lo que iba a suceder en los campos que cultivaba. ¿Lloverá hoy? ¿Se helarán esta noche los frutales?
El vuelo raso de los pájaros que anunciaba lluvia, la presencia de determinados insectos o el viento que soplase desde una determinada dirección eran pequeñas pistas que permitían reducir la incertidumbre al agricultor sobre qué iba a ocurrir. Los agricultores actuales, además de mirar al cielo, hoy también dirigen la vista a las pantallas de sus dispositivos.
La agricultura actual es menos intuitiva y más científica. Las nuevas tecnologías permiten un laboreo basado en datos, desterrando comportamientos impulsivos del agricultor, para lograr una gestión del campo mucho más profesional y estandarizada. Es la llamada agricultura de precisión, que predica un uso más racional de los recursos, optimizando cada uno de ellos tanto por obvias razones económicas como por motivos medioambientales.
Con la incorporación de las nuevas tecnologías, el campo sigue estando a merced de la climatología, pero la información permite anticiparse a eventos climáticos y también responder inmediatamente a los mismos.
Algunos datos
Según un reciente estudio del Observatorio para la digitalización del sector agroalimentario español del Ministerio de Agricultura, más de un 87% de los agricultores recogen algún tipo de dato de su explotación (aunque no siempre por medios digitales), más de un 74% analizan muestras de sus suelos agrícolas, un tercio de todas las explotaciones cuentan con sensores instalados y solamente un 1,5% emplea drones en su manejo.
El grado de inversión en soluciones digitales o maquinaria avanzada para optimizar la aplicación de fertilizantes o fitosanitarios de España es el más alto de la Unión Europea, duplicando los datos de otros países de tradición agrícola como Polonia e Italia, según los datos de un estudio de la DG AGRI y Desarrollo Rural y Banco Europeo de Inversiones. La recolección de cosechas, el monitoreo y control de plagas y enfermedades, la aplicación de fertilizantes o la siembra son las principales tareas que los agricultores quieren robotizar, indica esta misma fuente.
Sensores
Los sensores han revolucionado el campo, son la prolongación de los ojos y las manos del agricultor, permitiendo obtener información fiable e instantánea de lo que está sucediendo en el campo, incluso estando a kilómetros de distancia.
Los datos que transmiten los sensores a los dispositivos conectados permiten dar una respuesta certera e inmediata a episodios concretos de necesidad de riego, fertilización o nutrición de las plantas.
De modo remoto se controlan ciclos de riego, difusión de fertilizantes o dispensación de nutrientes en un alarde de tecnología impensable en otras épocas.
Las pesadas labores agrícolas, con alta demanda de mano de obra, han quedado superadas por instalaciones tecnológicas en campos que permiten un control remoto total.
Las automatizaciones en tareas concretas: siembra, fumigación o incluso recolección son cada vez más frecuentes. La maquinaria y los tractores agrícolas son cada vez más tecnológicos e incluso autónomos para realizar determinadas labores.
Drones al servicio de la agricultura
Los pájaros siempre han tenido privilegiadas vistas de los campos. Hoy los drones pueden ofrecer esa información aérea y de conjunto tan relevante, dando al agricultor una perspectiva única que le ayuda a tomar decisiones.
La tecnología asociada a los drones está en continuo desarrollo. Algunos de ellos cuentan con cámaras termográficas, por ejemplo, que permite mapear fincas con informaciones de temperatura.
También el uso de drones como moderna maquinaria de fumigación, que permite alcanzar las cotas más altas de las copas de árboles frutales, ha facilitado esta pesada tarea consiguiendo tratamientos para plagas mucho más uniformes y completos que los que venían realizándose desde el suelo.
El agua, una de las claves
Cada gota de agua en los modernos regadíos alcanza su objetivo, desterrando prácticas obsoletas como los riegos incontrolados o “a manta”. Incluso para cultivos con alta demanda hídrica, como el del arroz, las nuevas técnicas de nivelación láser de parcelas permiten un riego uniforme, preciso y sin embalsamientos.
El aspecto de un olivar tecnológico hoy puede no diferir mucho de un olivar tradicional, porque muchas de estas mejoras se implantan soterradas, para minimizar el impacto visual y proteger la instalación. Un olivar puede contar con riego soterrado asociado a un dendrómetro que detecta cualquier necesidad de agua o fertilización del árbol.
En un contexto de escasez hídrica derivada del cambio climático, hacer un uso eficiente de este recurso es un requisito indispensable en cualquier explotación agrícola de regadío.
Información meteorológica
Meteorológicamente este proceso de calentamiento global también lleva asociados fenómenos extremos de difícil control: tormentas, borrascas, heladas y sequías prolongadas. Sin embargo, nunca se ha dispuesto de información meteorológica tan detallada y fiable como en la actualidad.
La globalización que ha supuesto la generalización de internet ha dado acceso a diferentes organismos de predicción meteorológica, algunos de ellos internacionales, que ofrecen modelos alternativos con diferentes grados de fiabilidad. La cooperación entre organismos de predicción de distintos países ha enriquecido la visión global del tiempo atmosférico.
El abaratamiento de los precios de las estaciones meteorológicas ha supuesto una generalización en su uso agrícola, permitiendo al agricultor conocer datos concretos de pluviometría, temperatura o incidencia del viento de su explotación agrícola.
La Agricultura 4.0
La Agricultura 4.0 permite un mayor control en cada una de las fases de producción agrícola. Se parte del estudio de los suelos para conocer datos clave: composición, permeabilidad, dureza, drenaje… A partir del conocimiento de esos datos del sustrato, mediante análisis o calicatas, se procede a la elección de las semillas o plantas más adecuadas a ese suelo. La siembra controlada en el caso del cereal o el estudio del marco de plantación más adecuado cuando se refiere a árboles es otra de las decisiones para las que el agricultor puede recibir asesoramiento basado en estudios y datos.
El manejo más eficiente en el ciclo de vida de los vegetales de esa explotación constituye el grueso de la actividad de producción agrícola. A lo largo de ese ciclo, el agricultor tendrá que garantizar el agua y los nutrientes necesarios, así como hacer frente a las posibles enfermedades y plagas que puedan aparecer.
El momento óptimo para la cosecha puede ser establecido mediante sensores de control de madurez, muchas veces mediante colorimetría.
Las ventajas de la Agricultura 4.0 son claras:
- Eficiencia. El uso racional del agua y las dosis justas de tratamientos producen un ahorro de recursos considerable tanto para el agricultor, como para el medio ambiente.
- Sostenibilidad. Las explotaciones agrícolas optimizan sus recursos para ser durables y mantenerse en funcionamiento en el futuro.
- Rentabilidad. Gracias a las nuevas tecnologías, los agricultores pueden manejar mayores extensiones de tierra y adentrarse en los beneficios que aportan las economías de escala.
- Calidad de vida. La posibilidad de efectuar gran parte del trabajo agrícola de una forma remota permite reducir las largas jornadas laborales en el campo y facilitar la conciliación personal de sus trabajadores.
Retos para la digitalización del campo
Abrazar nuevas tecnologías puede ser un capítulo pendiente en zonas muy rurales donde la mayoría de los agricultores son de edad avanzada.
Según el último Censo Agrario, realizado por el Instituto Nacional de Estadística en 2020, en España existen unas 914.871 explotaciones agrarias. En más del 60% de ellas, los jefes de explotación superan los 45 años. De ellos, solo el 25% cuenta con estudios reglados.
La formación en nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura es clave, y también garantizar la conectividad en muchos puntos de la España rural, donde el acceso a internet es inexistente o inestable.
Digitalizar las explotaciones agrícolas resulta clave para seguir siendo competitivos en los mercados globales para países desarrollados caracterizados por la carencia de mano de obra en el sector primario.
El relevo generacional en el sector agrícola español está comprometido si no se consigue rentabilizar los cultivos. Además de los desafíos e incertidumbre que se deriva de las consecuencias del cambio climático, la volatilidad de los mercados es una constante.
Nuevas ágoras
Las comunidades web de agricultores se han convertido en las nuevas ágoras, donde la experiencia agrícola y la información se comparte abiertamente creando riqueza y expandiendo los conocimientos.
El fomento del I+D agrícola es clave para asegurar cosechas, aumentar la rentabilidad de los cultivos y hacer de la agricultura una actividad atractiva para para las nuevas generaciones. La transferencia al agricultor de las investigaciones llevadas a cabo en Universidades y Centros de Tecnología Agrícola debe hacerse de un modo ágil. Los medios de comunicación y las comunidades web de agricultores juegan un papel esencial en la divulgación y transmisión de ese conocimiento a sus mayores interesados, los agricultores.
El grado de digitalización se puede adaptar a todos los bolsillos. Se dispone de softwares de gestión agrícola muy avanzados y costosos, pero también existen mejoras asequibles e incluso herramientas gratuitas, como Avanis, que pone al servicio del agricultor información meteorológica, cotizaciones de productos en las principales lonjas y asesoramiento sobre ayudas y subvenciones.
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Digitalización en el campo
¿Una revolución pendiente?
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A paragraph is a self-contained unit of a discourse in writing dealing with a particular point or idea. Paragraphs are usually an expected part of formal writing, used to organize longer prose.
Esther Ibáñez
20/03/2025
Desde los inicios de la agricultura en el Neolítico, el hombre siempre ha mirado al cielo para tratar de anticiparse a lo que iba a suceder en los campos que cultivaba. ¿Lloverá hoy? ¿Se helarán esta noche los frutales?
El vuelo raso de los pájaros que anunciaba lluvia, la presencia de determinados insectos o el viento que soplase desde una determinada dirección eran pequeñas pistas que permitían reducir la incertidumbre al agricultor sobre qué iba a ocurrir. Los agricultores actuales, además de mirar al cielo, hoy también dirigen la vista a las pantallas de sus dispositivos.
La agricultura actual es menos intuitiva y más científica. Las nuevas tecnologías permiten un laboreo basado en datos, desterrando comportamientos impulsivos del agricultor, para lograr una gestión del campo mucho más profesional y estandarizada. Es la llamada agricultura de precisión, que predica un uso más racional de los recursos, optimizando cada uno de ellos tanto por obvias razones económicas como por motivos medioambientales.
Con la incorporación de las nuevas tecnologías, el campo sigue estando a merced de la climatología, pero la información permite anticiparse a eventos climáticos y también responder inmediatamente a los mismos.
Algunos datos
Según un reciente estudio del Observatorio para la digitalización del sector agroalimentario español del Ministerio de Agricultura, más de un 87% de los agricultores recogen algún tipo de dato de su explotación (aunque no siempre por medios digitales), más de un 74% analizan muestras de sus suelos agrícolas, un tercio de todas las explotaciones cuentan con sensores instalados y solamente un 1,5% emplea drones en su manejo.
El grado de inversión en soluciones digitales o maquinaria avanzada para optimizar la aplicación de fertilizantes o fitosanitarios de España es el más alto de la Unión Europea, duplicando los datos de otros países de tradición agrícola como Polonia e Italia, según los datos de un estudio de la DG AGRI y Desarrollo Rural y Banco Europeo de Inversiones. La recolección de cosechas, el monitoreo y control de plagas y enfermedades, la aplicación de fertilizantes o la siembra son las principales tareas que los agricultores quieren robotizar, indica esta misma fuente.
Sensores
Los sensores han revolucionado el campo, son la prolongación de los ojos y las manos del agricultor, permitiendo obtener información fiable e instantánea de lo que está sucediendo en el campo, incluso estando a kilómetros de distancia.
Los datos que transmiten los sensores a los dispositivos conectados permiten dar una respuesta certera e inmediata a episodios concretos de necesidad de riego, fertilización o nutrición de las plantas.
De modo remoto se controlan ciclos de riego, difusión de fertilizantes o dispensación de nutrientes en un alarde de tecnología impensable en otras épocas.
Las pesadas labores agrícolas, con alta demanda de mano de obra, han quedado superadas por instalaciones tecnológicas en campos que permiten un control remoto total.
Las automatizaciones en tareas concretas: siembra, fumigación o incluso recolección son cada vez más frecuentes. La maquinaria y los tractores agrícolas son cada vez más tecnológicos e incluso autónomos para realizar determinadas labores.
Drones al servicio de la agricultura
Los pájaros siempre han tenido privilegiadas vistas de los campos. Hoy los drones pueden ofrecer esa información aérea y de conjunto tan relevante, dando al agricultor una perspectiva única que le ayuda a tomar decisiones.
La tecnología asociada a los drones está en continuo desarrollo. Algunos de ellos cuentan con cámaras termográficas, por ejemplo, que permite mapear fincas con informaciones de temperatura.
También el uso de drones como moderna maquinaria de fumigación, que permite alcanzar las cotas más altas de las copas de árboles frutales, ha facilitado esta pesada tarea consiguiendo tratamientos para plagas mucho más uniformes y completos que los que venían realizándose desde el suelo.
El agua, una de las claves
Cada gota de agua en los modernos regadíos alcanza su objetivo, desterrando prácticas obsoletas como los riegos incontrolados o “a manta”. Incluso para cultivos con alta demanda hídrica, como el del arroz, las nuevas técnicas de nivelación láser de parcelas permiten un riego uniforme, preciso y sin embalsamientos.
El aspecto de un olivar tecnológico hoy puede no diferir mucho de un olivar tradicional, porque muchas de estas mejoras se implantan soterradas, para minimizar el impacto visual y proteger la instalación. Un olivar puede contar con riego soterrado asociado a un dendrómetro que detecta cualquier necesidad de agua o fertilización del árbol.
En un contexto de escasez hídrica derivada del cambio climático, hacer un uso eficiente de este recurso es un requisito indispensable en cualquier explotación agrícola de regadío.
Información meteorológica
Meteorológicamente este proceso de calentamiento global también lleva asociados fenómenos extremos de difícil control: tormentas, borrascas, heladas y sequías prolongadas. Sin embargo, nunca se ha dispuesto de información meteorológica tan detallada y fiable como en la actualidad.
La globalización que ha supuesto la generalización de internet ha dado acceso a diferentes organismos de predicción meteorológica, algunos de ellos internacionales, que ofrecen modelos alternativos con diferentes grados de fiabilidad. La cooperación entre organismos de predicción de distintos países ha enriquecido la visión global del tiempo atmosférico.
El abaratamiento de los precios de las estaciones meteorológicas ha supuesto una generalización en su uso agrícola, permitiendo al agricultor conocer datos concretos de pluviometría, temperatura o incidencia del viento de su explotación agrícola.
La Agricultura 4.0
La Agricultura 4.0 permite un mayor control en cada una de las fases de producción agrícola. Se parte del estudio de los suelos para conocer datos clave: composición, permeabilidad, dureza, drenaje… A partir del conocimiento de esos datos del sustrato, mediante análisis o calicatas, se procede a la elección de las semillas o plantas más adecuadas a ese suelo. La siembra controlada en el caso del cereal o el estudio del marco de plantación más adecuado cuando se refiere a árboles es otra de las decisiones para las que el agricultor puede recibir asesoramiento basado en estudios y datos.
El manejo más eficiente en el ciclo de vida de los vegetales de esa explotación constituye el grueso de la actividad de producción agrícola. A lo largo de ese ciclo, el agricultor tendrá que garantizar el agua y los nutrientes necesarios, así como hacer frente a las posibles enfermedades y plagas que puedan aparecer.
El momento óptimo para la cosecha puede ser establecido mediante sensores de control de madurez, muchas veces mediante colorimetría.
Las ventajas de la Agricultura 4.0 son claras:
- Eficiencia. El uso racional del agua y las dosis justas de tratamientos producen un ahorro de recursos considerable tanto para el agricultor, como para el medio ambiente.
- Sostenibilidad. Las explotaciones agrícolas optimizan sus recursos para ser durables y mantenerse en funcionamiento en el futuro.
- Rentabilidad. Gracias a las nuevas tecnologías, los agricultores pueden manejar mayores extensiones de tierra y adentrarse en los beneficios que aportan las economías de escala.
- Calidad de vida. La posibilidad de efectuar gran parte del trabajo agrícola de una forma remota permite reducir las largas jornadas laborales en el campo y facilitar la conciliación personal de sus trabajadores.
Retos para la digitalización del campo
Abrazar nuevas tecnologías puede ser un capítulo pendiente en zonas muy rurales donde la mayoría de los agricultores son de edad avanzada.
Según el último Censo Agrario, realizado por el Instituto Nacional de Estadística en 2020, en España existen unas 914.871 explotaciones agrarias. En más del 60% de ellas, los jefes de explotación superan los 45 años. De ellos, solo el 25% cuenta con estudios reglados.
La formación en nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura es clave, y también garantizar la conectividad en muchos puntos de la España rural, donde el acceso a internet es inexistente o inestable.
Digitalizar las explotaciones agrícolas resulta clave para seguir siendo competitivos en los mercados globales para países desarrollados caracterizados por la carencia de mano de obra en el sector primario.
El relevo generacional en el sector agrícola español está comprometido si no se consigue rentabilizar los cultivos. Además de los desafíos e incertidumbre que se deriva de las consecuencias del cambio climático, la volatilidad de los mercados es una constante.
Nuevas ágoras
Las comunidades web de agricultores se han convertido en las nuevas ágoras, donde la experiencia agrícola y la información se comparte abiertamente creando riqueza y expandiendo los conocimientos.
El fomento del I+D agrícola es clave para asegurar cosechas, aumentar la rentabilidad de los cultivos y hacer de la agricultura una actividad atractiva para para las nuevas generaciones. La transferencia al agricultor de las investigaciones llevadas a cabo en Universidades y Centros de Tecnología Agrícola debe hacerse de un modo ágil. Los medios de comunicación y las comunidades web de agricultores juegan un papel esencial en la divulgación y transmisión de ese conocimiento a sus mayores interesados, los agricultores.
El grado de digitalización se puede adaptar a todos los bolsillos. Se dispone de softwares de gestión agrícola muy avanzados y costosos, pero también existen mejoras asequibles e incluso herramientas gratuitas, como Avanis, que pone al servicio del agricultor información meteorológica, cotizaciones de productos en las principales lonjas y asesoramiento sobre ayudas y subvenciones.
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